jueves, 28 de junio de 2012

El Compromiso de Caspe

 


Uno de los hitos más importantes de la historia de Aragón es el Compromiso de Caspe. La solución adoptada en esta villa aragonesa a finales de junio de 1412 constituyó un ejemplo de ecuanimidad, concordia entre los pueblos y acierto político, porque resolvió pacíficamente el vacío monárquico, abierto dos años antes con la muerte del rey Martín el Humano sin sucesión directa, y evitó prolongar el consiguiente interregno más allá de lo que la prudencia aconsejaba antes de caer en la anarquía y el desorden.
Para unos, la solución de Caspe fue políticamente modélica si se compara con situaciones similares europeas que arrastraron un período de guerras y enfrentamientos fratricidas; para otros, sin embargo, triunfó la fuerza y diplomacia del aspirante al trono más poderoso y mejor apoyado política y económicamente; los hay que ven en la persona del elegido para ocupar el trono -el infante castellano don Fernando de Trastámara - el candidato más idóneo en esa coyuntura, por encima de cualquier valoración legal; no faltan quienes apuntan intereses sociales y económicos, movidos entre bastidores, que desplazaron a cualquier otro tipo de motivación; y, finalmente, cabe señalar a los que consideran virtualmente el resultado del Compromiso como solución típicamente aragonesa dentro de un contexto jurídico-institucional en el que triunfó el Derecho y la legitimidad.
Pero, sea cual sea el criterio más adecuado y que podría constituir en puridad la síntesis de todos los puntos de vista reseñados, no cabe duda de que la iniciativa aragonesa jugó un papel destacado en el proceso iniciado en la Concordia de Alcañiz y culminado en el Compromiso de Caspe. Sin olvidar la especial colaboración e intercesión de dos aragoneses ejemplares en muchos aspectos, el jurista Berenguer de Bardaxí  y don Pedro de Luna (Benedicto XIII), y de un valenciano, San Vicente Ferrer, que se consideraron responsables, por diferentes motivos, de proporcionar a la Corona de Aragón un nuevo monarca que devolviera las glorias pasadas a los territorios que la conformaban y la tranquilidad y el orden a los súbditos de la misma, desde las fronteras aragonesas con Castilla hasta el extremo oriental del Mediterráneo.

1. Los candidatos a la Corona y sus derechos: A la muerte del rey Martín el Humano en 1410 sin sucesión directa legítima, eran varios los aspirantes al trono en distinto grado de parentesco. Por primera vez en la historia de la Corona -y por segunda en el reino de Aragón- se planteaba un problema de vacío de poder después de que, durante siglos, la sucesión se había resuelto tradicionalmente por primogenitura y masculinidad. La incógnita de la última voluntad del monarca difunto, que había perdido la garantía de la continuidad dinástica con el fallecimiento de su único hijo Martín de Sicilia en 1409, permitió especular con las postreras palabras del moribundo respecto al debate sucesorio que se preveía inmediato tras el último estertor.
En la Corona de Aragón el derecho de la sucesión al trono se basaba primordialmente en la «costumbre» (o razón natural); con lo que, al no existir ninguna disposición por escrito sobre el particular, los testamentos reales y algunas manifestaciones esporádicas de derecho hereditario habían llegado a conformar un sentimiento colectivo acerca de la cuestión. Pero en definitiva, y a diferencia de Castilla o Navarra, ni en la legislación aragonesa ni en la catalana o valenciana constaba ordenamiento alguno que regulara explícitamente la sucesión real. Las únicas disposiciones legales referidas al acceso al trono de un nuevo monarca daban por supuesta su legítima designación y se ocupaban exclusivamente de los actos referentes a la coronación y juramento.
Pero, en esta ocasión, faltaba la continuidad de la casa de Barcelona en la ocupación directa del trono. Si hasta la fecha en los testamentos de los reyes se hacía constar la persona a la que correspondían los reinos y tierras de la Corona, el del rey Martín no resolvía la cuestión, pues en el único testamento conservado dejaba heredero universal a su hijo Martín de Sicilia, fallecido antes que él, y, en su defecto, a sus descendientes, sólo que el rey de Sicilia únicamente tenía un hijo bastardo, condición que le excluía automáticamente del trono.
En definitiva, las pretensiones de los diversos candidatos manifestarían a la larga las tensiones latentes en la estructura territorial de la Corona, antes que las diferencias meramente familiares o los intereses puramente dinásticos, alzándose finalmente con el poder la personalidad más adecuada para ello y la que mejor había preparado el camino desde el primer momento. No obstante, seis eran los aspirantes en un principio, si bien dos de ellos capitalizaron la atención de la cuestión sucesoria con ventaja sobre los demás, Fernando de Trastámara y don Jaime, conde de Urgel:
— Fernando de Trastámara, emparentado en tercer grado de la línea colateral con Martín I por línea femenina, como hijo de Leonor hermana de doble vínculo del rey difunto e hija, como éste, de Pedro IV;
— Jaime de Urgel, emparentado en quinto grado de la línea colateral, por línea masculina como hijo de Pedro de Urgel, heredero de Jaime de Urgel, que era hermano de Pedro IV (ambos hijos de Alfonso IV);
— Alfonso de Gandía, emparentado en quinto grado de la línea colateral (aunque más alejada que la del conde de Urgel), por línea masculina, como hijo de Pedro de Ribagorza hermano de Alfonso IV (ambos hijos de Jaime II). Don Alfonso murió, no obstante, en marzo de 1412;
— Luis de Anjou, duque de Calabria, emparentado en cuarto grado de la línea colateral con Martín I, por línea femenina, como hijo de Violante, hija de Juan I y sobrina de Martín;
— Federico de Luna, emparentado en segundo grado como hijo natural de Martín de Sicilia, hijo de Martín el Humano, y, por tanto, descendiente por línea masculina, pero excluido por ilegitimo;
— Isabel de Aragón y de Fortiá, hermana (de padre) del rey Martín I e hija de Pedro IV el Ceremonioso y de su cuarta esposa Sibila de Fortiá. Su condición femenina hizo que se le desechara como candidata al trono a pesar de estar casada con otro aspirante, el conde de Urgel, y de presentar sus derechos independientemente de su cónyuge.
La cuestión se debatió en Caspe sobre la preferencia de la línea masculina de descendencia a la femenina, la más próxima a la más remota, teniendo en cuenta que todos los candidatos eran parientes de Martín el Humano por línea colateral. De los nueve compromisarios elegidos para emitir su juicio, los tres aragoneses, dos valencianos y un catalán se inclinaron por el varón más próximo procreado en legítimo matrimonio y unido asimismo por grado de consanguinidad al rey Martín, prevaleciendo en general y definitivamente la proximidad de grado sobre la masculinidad o feminidad del parentesco; el elegido Fernando de Trastámara descendía de Leonor, hija de Pedro IV y hermana de Martín el Humano, y se hallaba en tercer grado de consanguinidad con el monarca difunto.

2. La intervención del Papa Luna (Benedicto XIII) y de San Vicente Ferrer. Además de la especial actuación del jurista aragonés Berenguer de Bardaxí en los negocios de la sucesión, que fue recompensado generosamente por Fernando de Trastámara una vez elegido en Caspe y reconocido como rey legítimo, otras dos personalidades destacaron en el desarrollo del célebre Compromiso: don Pedro de Luna y San Vicente Ferrer.
El Interregno y el Compromiso de Caspe brindaron al Papa Luna la ocasión de volcarse materialmente en la cuestión sucesoria, y, si bien su intervención nunca llegó a ser personal y directa, supo mover los hilos de la trama mediante legados y emisarios presentes en los momentos decisivos, así como con el golpe de efecto de sus escritos dirigidos a los parlamentos de la Corona; culminando en la selección de los compromisarios encargados en última instancia de la irrevocable elección de Caspe. En definitiva, su intervención puede resumirse en: la preparación del terreno intentando salvar las diferencias y divisiones internas de los Estados de la Corona; la exclusión de los pretendientes al trono adictos al papa de Roma (él había sido elegido en Aviñón); y la idea de acudir a un compromiso decisorio como medio de resolver la sucesión.
Benedicto XIII, como papa oriundo de Aragón, pudo intervenir sin que los aragoneses vieran perturbación alguna en ello, por la admiración y el respeto filial que le tenían. Ya en el parlamento aragonés que preparó la Concordia de Alcañiz, y en el catalán de Tortosa, había puesto de manifiesto su pensamiento político y la filosofía de su planteamiento de la cuestión sucesoria, aconsejando que la solución definitiva debía confiarse a unas cuantas personas elegidas por sus cualidades morales y conocimientos legales y de gobierno. Don Pedro de Luna fue el artífice del progresivo traslado de la via iustitiae a la via compromissi que se advierte en el proceso sucesorio, y, sobre todo, fue el principal valedor de la persona del infante castellano don Fernando de Trastámara, en quien veía un apoyo incondicional en el asunto del Cisma de Occidente, garantizándose la obediencia papal de Castilla y Aragón en unos momentos en que peligraba el pontificado aviñonés de Benedicto XIII.
Íntimamente ligada a la actuación del papa aragonés está la figura de San Vicente Ferrer, quien actuó como instrumento de sus planes, basándose en su autoridad moral y en la inclinación sentida hacia don Fernando, correspondida ampliamente, durante el Interregno. Fray Vicente Ferrer tuvo, además, el honor de formar parte de los nueve «hombres justos» de Caspe, y de ser el encargado de proclamar y hacer pública la elección del nuevo rey, así como de comunicarla al interesado. El santo valenciano vio siempre en don Fernando de Trastámara un colaborador eficaz de sus sermones contra los judíos de la Corona y un servidor incondicional de los intereses de Benedicto XIII, a quien obedeció sin miramientos hasta que Fernando I decretara la sustracción a la obediencia del papa Aragonés de Aviñón en 1416.

3. La solución del Compromiso: La Concordia de Alcañiz de febrero de 1412, regulaba en 28 capítulos el procedimiento a seguir en la elección del nuevo monarca. En ella se diputaba a catorce personalidades aragonesas para que proveyeran, investigaran y decidieran con plenos poderes, junto con los representantes catalanes, sobre la personalidad del candidato legalmente idóneo; deliberando, finalmente, que la negociación se remitiese a nueve miembros, seleccionados entre los más respetables, para que dialogaran y midieran los derechos de los aspirantes. La respuesta definitiva debía darse en el plazo de dos meses, a contar desde el 29 de marzo, con la posibilidad de una única prórroga que, en todo caso, no debía sobrepasar el 29 de junio de aquel año; y el lugar de reunión debía ser la villa de Caspe, que se vería protegida de cualquier intento armado externo o interno.
Respecto a los nueve jueces, debían representar proporcionalmente a Aragón, Valencia y Cataluña; trasfiriéndoles plenos poderes y amplias facultades para obrar en consecuencia, de manera que sirviera la decisión tomada como mínimo por seis de ellos, siempre que hubiese al menos uno de cada reino.
Los aragoneses que habían asumido la responsabilidad del parlamento aragonés -Berenguer de Bardaxí, el gobernador y el Justicia del reino- la tomaron también en la designación de los compromisarios, eclesiásticos o juristas todos ellos. Por Aragón: Domingo Ram (obispo de Huesca), Francisco de Aranda (enviado de Benedicto XIII) y el inefable Berenguer de Bardaxí; por Valencia: Bonifacio y Vicente Ferrer y Giner Rabasa (sustituido luego por Pedro Bertrán); y por Cataluña: Pedro de Sagarriga (arzobispo de Tarragona), Guillén de Vallseca y Bernardo de Gualbes. Nombres que fueron aceptados por los parlamentos catalán y valenciano sin apenas reparos. Con ello la iniciativa aragonesa -respaldada por la autoridad espiritual de Benedicto XIII- se había impuesto sobre la indecisión catalana, la división de los valencianos y la rebeldía de los conjurados en el paralelo Parlamento de Mequinenza, que intentaba apoyar al conde de Urgel e invalidar los demás parlamentos.
Los compromisarios se encerraron finalmente en concilio sucesorio el 17 de abril con absoluta reserva en sus deliberaciones, escuchando a los procuradores y abogados de los candidatos. Tras una primera prórroga a partir del 28 de mayo, día en que expiraba el primer plazo estipulado en la Concordia de Alcañiz, el 24 de junio, reunidos los jueces en votación secreta, levantaron acta por triplicado. Fernando de Castilla obtuvo seis de los nueve votos: los tres aragoneses, los dos valencianos de los hermanos Ferrer, y el catalán de Bernart Gualbes; al menos, pues, uno de cada uno de los tres reinos.
La sentencia de Caspe complació mucho en Aragón, menos en Valencia y escasamente en Cataluña. El 28-VI-1412, en la iglesia mayor de la villa, tras un solemne oficio religioso, San Vicente Ferrer leía públicamente el acta de la elección, culminando un episodio de la historia de Aragón que sirvió para introducir en la Corona una nueva dinastía en la persona de Fernando I de Trastámara, quien tuvo que resolver en primer lugar la violenta oposición del conde de Urgel y de sus seguidores, encabezados por el aragonés Antón de Luna que nunca aceptaron la resolución de Caspe.

Fuente: http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=4057






MÁS INFO EN: http://castillodelcompromiso.org/

jueves, 26 de abril de 2012

Mr. WellBoy - Sesión de Mayo

Ya está disponible tanto para descargar como para escucharla online, la sesión Dubstep de este mes de Mayo que va a entrar.

¡¡Disfrutadla!!

Consejo Single

11. Si vas con idea de comprarte solo una cosa en el supermercado, llévate el dinero justo, así evitarás la tentación de comprar 50.000

Consejo Single #10 

CONSEJO SINGLE MÁS ÚTIL #2

Tras realizar la segunda encuesta con los cinco siguientes Consejos Single, el más votado como más útil ha sido:

"Consejo Single 9. Si no sabes hacerte el nudo de la corbata, aprende"

Ha conseguido mayoria de puntos (3 sobre 5) asi que pasa a entrar en el ranking de los consejos single mas útiles entrando en el top10 y en las votaciones finales.

lunes, 23 de abril de 2012

SAN JORGE - PATRÓN DE ARAGÓN

LA HISTORIA DE SAN JORGE

En 1096, las huestes del rey Sancho Ramírez de Aragón asediaban la ciudad de Alcoraz, cerca de Huesca. Tras recibir ayuda desde Zaragoza, los asediados consiguen matar al rey, pero ganan la batalla de Alcoraz, según la tradición, gracias a la aparición de San Jorge. Posteriormente el rey Pedro I de Aragón conquista Huesca tras invocar la ayuda del santo. Cuenta la leyenda que el mismo día estuvo ayudando a los cruzados en Antioquía y que, en un momento de la batalla, subió a la grupa de su caballo a un caballero teutón descabalgado; más tarde, ese mismo caballero se vio envuelto en la batalla de Alcoraz.
Sobre todo a partir del siglo XIII surgen numerosas leyendas y apariciones en el reino. Así, Jaime I el Conquistador cuenta que en la conquista de Valencia apareció el santo: «Se apareció San Jorge con muchos caballeros del paraíso, que ayudaron a vencer en la batalla, en la que no murió cristiano alguno». Más tarde, el rey Jaime cuenta de la conquista de Mallorca que «según le contaron los sarracenos, éstos vieron entrar primero a caballo a un caballero blanco con armas blancas», que él identifica con Jorge.
El patrocinio de Jorge de Capadocia sobre los reyes de Aragón y, por extensión, sobre toda la Corona de Aragón se reconoce oficialmente a mediados del siglo XV durante el reinado de Juan II de Aragón y Navarra, que lo nombra patrón del Reino y de la Diputación del General, principal institución foral en caso de no estar convocadas las Cortes.

Actualmente el 23 de abril, día de San Jorge es festivo en Aragón, que celebra ese día el Día de Aragón.

La cruz de San Jorge aparece en el tercer cuartel del Escudo de Aragón, junto con cuatro cabezas de moros, representando la victoria de Pedro I en la batalla de Alcoraz, el primer gran hito de la reconquista y donde 40.000 hombres lucharon por Huesca en 1096. Completan el escudo los cuarteles del Árbol de Sobrarbe (fueros que defendían la ley sobre el rey según la tradición), La Cruz de Íñigo Arista (vinculación entre Aragón y Navarra), la llamada Cruz de Alcoraz, introducido como emblema de Pedro III el Grande en el siglo XIII, y las Barras de Aragón, cuya existencia y uso por la casa Aragón como emblema heráldico data del reinado de Alfonso II el Casto. Las barras fueron el emblema de los Reyes de Aragón que, como otros señores en la Edad Media, fueron vasallos de Roma y Aviñón; los colores del emblema son los mismos que los usados por los Papas. Posteriormente se convirtió en el símbolo de la Corona de Aragón).

Pedro IV el Ceremonioso promovió la devoción de los reyes de Aragón a San Jorge y adoptó como divisa heráldica una cimera con un dragón. De ahí el entramado que hizo a Jorge patrón de Aragón, por serlo de su rey, y con ello de todos los reinos que componían la Corona de Aragón. El modelo del escudo de Aragón, tal y como fue aprobado tras la transición española, aparece impreso por primera vez en Zaragoza, en las prensas del impresor alemán y «magnifico maestre Paulo Hurus» el 12 de septiembre de 1499.

LA LEYENDA DEL DRAGÓN
En el siglo IX aparece otra popular historia: San Jorge a caballo como vencedor de un dragón. Esta historia, que es parte de la La leyenda dorada, también es conocida como «San Jorge y el dragón», y es el probable origen de todos los cuentos de hadas sobre princesas y dragones en Occidente.
Debe tenerse en cuenta que la leyenda se relata en diversas partes de Europa y Asia Menor como propia (e incluso en el Japón, donde se puede equiparar a Jorge con el dios del trueno Susano-oh, a la princesa con la doncella Kushinada y al dragón con Yamata-no-Orochi), así que los detalles varían según la tradición local.
La leyenda occidental medieval comienza con un dragón que hace un nido en la fuente que provee de agua a una ciudad. Como consecuencia, los ciudadanos debían apartar diariamente el dragón de la fuente para conseguir agua. Así que ofrecían diariamente un sacrificio humano que se decidía al azar entre los habitantes. Un día resultó seleccionada la princesa local.

En algunas historias aparece el rey, su padre, pidiendo por la vida de su hija, pero sin éxito. Cuando estaba a punto de ser devorada por el dragón, aparece Jorge en uno de sus viajes (a menudo a caballo), se enfrenta con el dragón, lo mata y salva a la princesa. Los agradecidos ciudadanos abandonan el paganismo y abrazan el cristianismo.
La historia, antiguamente considerada verdadera, ha sido abandonada progresivamente. Por otra parte, pocos dudan de que contenga un rico simbolismo religioso, para el que se han propuesto diversas interpretaciones.
  • Una antigua interpretación cristiana del mito: Jorge sería el creyente, el caballo blanco la Iglesia y el dragón representaría el paganismo, la idolatría, la tentación y Satanás.
  • Algunos historiadores laicos consideran que la historia tiene raíces más antiguas que las cristianas. En Capadocia, como una de las primeras regiones en adoptar al santo, puede que haya habido una integración de elementos paganos. Un candidato a predecesor de Jorge de Capadocia es el dios Sabacio, padre celestial de los frigios, conocido como Sabazius por los romanos. Evidentemente su imagen a caballo arrollando a una serpiente es el origen de la popular imagen de San Jorge sobre un caballo blanco.
  • Por otra parte, la historia de Jorge y el dragón tiene muchos elementos comunes con el antiguo mito griego de la princesa etíope Andrómeda y su salvador y posterior esposo Perseo, vencedor de la gorgona Medusa. En ambos casos hay un dragón / gorgona con su decapitación, una princesa y una recompensa, en un caso el matrimonio, en el otro la conversión de la ciudad. Algunas de las leyendas sobre Jorge y el dragón sitúan la acción en Libia (antiguamente, toda África del norte al oeste de Egipto), es decir, la acción en ambos casos se sitúa en distantes reinos «mágicos».
  • Finalmente, el origen podría estar en una manifestación alternativa de Miguel Arcángel, que está al frente de las huestes celestiales.

lunes, 16 de abril de 2012

Consejo Single

10. Cuida tu cama como un santuario. Es el lugar en el cual vas a pasar el mayor tiempo del día dentro de casa, y si tienes visita, debes dar la primera impresión de ser limpio y responsable.

Consejo Single #9

martes, 27 de marzo de 2012

Mr. WellBoy

Ahora las sesiones de Mr. WellBoy, sonando y con posibilidad de descarga directa y gratuita exclusivamente en

Consejo Confiable de Cocina

PATATAS FRITAS

¿Cuántas veces has querido hacerte un plato, como por ejemplo salchichas o hamburguesas, y acompañarlas con patatas fritas?
¿Pierdes tiempo en freirlas y se te enfría parte de la comida?

Por fin aprendereis algo con el CCC -> Consejo Confiable de Cocina


Cuando tengais las patatas peladas y troceadas listas para echarlas a la sartén, las poneis en un plato 4 o 5 minutos a maxima potencia en el microondas (con el tape puesto). 
Al sacar las patatas, tened ciudado con el vapor, y echarlas al aceite caliente de la sartén; Se os freirán en unos dos o tres minutos. Asi os dará tiempo a freir antes o despues de las patatas lo que vayais a comer y tendreis todo caliente como recien hecho.


¡Bon Apetit!

jueves, 15 de marzo de 2012

Día de San Patricio

 
El 17 de marzo se celebra el día de san Patricio, patrón de Irlanda. San Patricio nació en el 387 en Kilpatrick, cerca de Dumbarton, en Escocia. Su padre era oficial del ejército romano. Piratas irlandeses tomaron prisionero al joven Patricio de 16 años y lo vendieron como esclavo. Pasó seis años en Irlanda, donde aprendió a hablar el idioma celta. Consiguió fugarse y se marchó a Francia para prepararse para la vida monástica, y se ordenó sacerdote. Cuando contaba con 46 años de edad decidió volver a Irlanda para evangelizar a sus habitantes. Y allí permaneció casi tres décadas, hasta su muerte el 17 de marzo del año 461.




Una tradición cristiana dice que Patricio explicaba el misterio de la Santísima Trinidad usando un trébol de tres hojas. Por eso ese día se ha instaurado como costumbre llevar un trébol en la celebración de su festividad. También es habitual vestirse de color verde e incluso teñir con este color la cerveza en honor a Irlanda, también apodada la "Isla Esmeralda".

 
Esta fecha es característica por los numerosos desfiles que se realizan de manera muy popular en varios países del mundo, especialmente en Irlanda y Estados Unidos, tales como las celebraciones de las ciudades de Dublin (desde el año 1931) y Nueva York (desde 1762, cuando un grupo de soldados irlandeses marcharon por el centro de la ciudad, siendo ésta la primer celebración de la fecha).
Notando la gran repercusión que generaba este festejo, desde 1996 el gobierno irlandés comenzó a recordar de manera masiva a este santo, explotando todo el potencial que éste genera, mediante los símbolos típicos de Irlanda. Año tras año la celebración es más y más duradera, extendiéndose hasta 5 días de puro festejo, color y alegría.
Pero más allá del festival, se nos presentan cuatro elementos relacionados con la fecha asociados entre sí: el Leprechaun y la cerveza y el trébol con el Santo patrono de Irlanda.

El Leprechaun, o también conocido como el típico duende irlandés es un personaje clásico de la mitología irlandesa, supuestamente anterior a las tribus celtas. Su nombre deriva del término Luprachán, o tal vez del gaélico leith bhrogan (el que hace un zapato),dado a su atribución de zapatero pícaro que fabrica un solo zapato de cada par (por travesura y borrachera). Generalmente se lo manifiesta con vestiduras tradicionales especialmente de color verde durante la fiesta de San Patricio. Este ser folklórico se caracteriza por ser dueño de una gran fortuna en monedas de oro, pero a su vez muy escurridizo. Muchas historias cuentan que en cuanto el hombre deja de verlo por un segundo, el duende se escabulle rápidamente, llevándose consigo el secreto de la ubicación de todas sus riquezas.
Durante la fiesta de San Patricio, se lo representa casi siempre con una cerveza en la mano, siendo un símbolo de Irlanda y la cultura alcohólica.